Santa Lucía

Atracciones Turísticas

Alrededor de un centenar de kilómetros de playa de excepcional calidad localizados en el balneario de Santa Lucía y un grupo de cayos adyacentes, constituyen el principal y más conocido atractivo turístico de Camagüey.

El grueso de los visitantes extranjeros que hoy llegan a este destino turístico utilizando los servicios del aeropuerto internacional Ignacio Agramonte, o por carretera procedentes de otras regiones del país, lo hacen atraídos por los encantos naturales de Santa Lucía, y en particular por sus 20 kilómetros de playas arenosas, de aguas cálidas, transparentes y protegidas por la segunda barrera coralina más extensa del planeta, que se prolonga a lo largo de unos 400 kilómetros en dirección oeste paralela a los cayos Sabinal, Guajaba, Romano y Cruz, hasta llegar a Varadero.

Precisamente frente a Santa Lucía es donde esta barrera coralina se encuentra más próxima a las costas de Cuba: apenas a 200 m. de la orilla es posible ya sumergirse en un mundo fascinante, en el cual habitan 50 especies de corales, 200 especies de esponjas, alrededor de 500 especies de peces tropicales y, por añadidura, se encuentran los restos de al menos 27 barcos hundidos.

La zona de buceo ocupa un sector de cinco kilómetros y está delimitada por el arrecife de Lavanderas, al este, y Playa Bonita (oeste), incluyendo La Boca, un apacible lugar semiaislado, aledaño al canal de acceso a la bahía de Nuevitas y muy próximo a un pintoresco poblado de pescadores.

El fastuoso coral negro, el "cuerno de ciervo", y el "ramillete de novias"; esponjas violetas, naranjas o amarillas; sábalos, róbalos, levisas, mantas y morenas verdes, entre varios centenares de especies, pueblan estos fondos marinos, donde yacen también los restos del galeón Fernando Estela y los barcos Mortera y Nuevo Mortera, los dos únicos construidos para Cuba en los astilleros británicos de Liverpool entre finales del siglo XIX y principios del XX.

El disfrute pleno de las actividades náuticas en Santa Lucía va incluso más allá, hasta el enorme Cayo Sabinal (de 335 km2 de extensión y más de 30 kilómetros de playas vírgenes), al cual puede accederse también desde tierra firme a través de una autovía de poco más de dos km. de extensión construida sobre el mar. En Cayo Sabinal, sitio ideal para la fotocaza, las excursiones y la náutica recreativa, existen lagunas de agua dulce donde suelen concentrarse diferentes especies de la fauna del lugar, entre las que sobresale una nutrida colonia de flamencos rosados. Además, durante el invierno, constituye un seguro refugio para diversos tipos de patos migratorios.

Las ruinas del fuerte San Hilario; la singular Playa Brava; el faro de Colón, construido en 1894 y devenido excelente mirador; indicios de la presencia de asentamientos aborígenes, y las atractivas elevaciones de la zona oriental, constituyen otros de los motivos para visitar este islote, de cuya pureza y virginidad dan fé el hecho de constituir un sitio de desove natural para cuatro especies de tortugas marinas.

Desde Santa Lucía pueden también visitarse las islas Ballenatos, en el interior de la bahía de Nuevitas, o la Sierra de Cubitas, un macizo montañoso de 260 km. distante a unos 30 km. de la capital provincial, donde se han reportado más de 300 especies vegetales, pueden apreciarse pictografías aborígenes en las cuevas de Los Generales, Las Mercedes, Indio y Pichardo, y existen al menos tres accidentes naturales de mucho interés: la Sima de Rolando, el Hoyo de Bonet y el desfiladero de Los Paredones. El centro histórico de la ciudad de Camagüey, el segundo más grande del país, va convirtiéndose con toda justeza en uno de los sitios de visita obligada por cuantos escogen a Santa Lucía como destino vacacional. Entre ambos puntos median 110 km. de carretera e infinidad de encantos por descubrir.